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domingo, 13 de enero de 2013
Puñeta Literaria.
Nunca me ha gustado la gente optimista. – Sé que es una aseveración muy fuerte para comenzar un relato, o lo que sea que llegue a ser, pero es la verdad. Nunca me han gustado esas personas que van por la vida diciendo que “somos dueños de nuestro destino” o “cada quien pinta su vida del color que desea”, que “somos ‘los arquitectos’, de nuestro camino”: Yo creo que hay factores fuera de nuestro alcance que determinan una gran cantidad de las cosas que nos pasan día a día. Libre albedrío, qué puñeta mental.
Personalmente siempre he creído que vivo dentro de una “novela romántica” bastante mala, - casi adaptable al cine a una comedia protagonizada por Katherine Heigl, en la cual sufra despavoridamente por desamor-, personajes repetitivos, mal formados, villanos torpes, protagonistas chillones: Yo contra el mundo. Un drama semi-adulto con tintes adolescentes. ¡Consulte su cartelera! Una novela carente de epílogo, una película con sinopsis mediocre.
Hay que entender también que esto no es una declaración donde afirmo totalmente que soy la víctima de la historia, muy por el contrario, es simplemente que me cansé de vivir en este espiral donde ya nada tiene pies ni cabeza y la única manera de externarlo fue esta.
Los mejores consejos de mi vida los he encontrado como piedras en la cabeza en las páginas de un libro: Siempre atinados en momento y situación. Cuantas veces he querido citar a Jaime Sabines diciendo: "Esta es la última vez que yo te quiero, en serio te lo digo" o desordenar los tiempos verbales porque el amor es mucho, la desidia, la intriga: “Yo vieron subir la luna, o "nos me duele el fondo de los ojos", y sobre todo así "tú la mujer rubia eran las nubes que siguen corriendo delante de mis tus sus nuestros vuestros sus rostros."¡Qué ganas de tener la capacidad de sorpresa de Cortázar! ¡Qué ganas de caminar por Macondo!
En cambio estoy aquí, buscando excusas en detalles que no servirán de nada, pensando que pasaría si dejara ir todo lo que tengo, soltar “los ganchos”, decir con mis palabras: “Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte”, sin terminar diciendo “vete a la chingada”, qué ganas de entender porque no tengo la capacidad de sanar por mí misma, de cuidarme el corazón de ese montón de villanos mediocres mencionados anteriormente, ¡Qué ganas de guardar la dignidad para las personas que de verdad valen la pena! Todas esas cosas que los personajes de mis libros entienden, pero uno que respira en este mundo contaminado de montón de estupideces es solo capaz de entender cuando ya no vale la pena entender nada.
Factores, luchas sin motivos, mediocridad emocional. Si pudiera describir al “actor principal”’ de mi comedia romántica diría que es un hombre inteligente, más no lo suficiente, totalmente talentoso en su rama, pero tan corto en la misma como lo es en sus sentimientos, un hombre que raya en lo miedoso de ser tan “precavido”, patán hasta la médula y totalmente encantador: De esos, conozco miles, he querido a algunos y tienes que creer cuando te digo que he llorado más de tres años por el “genérico intercambiable” de este grupo de muchachos que no me han llevado nunca a nada. Si pudiera describirme como “actriz principal”, diría pendeja empedernida enamorada de los casos sin remedio, chillona incontrolable, talento y horas desperdiciadas, señorita “puñeta mental”, ¡Una chingonería! ¿Dueña de mi propio destino? ¿Arquitecto de mi camino? Bueno, he hecho más por algunos de lo que han hecho por mí y seguramente tú eres una de esas personas “de luz” que me dirán que fue mi decisión, bueno, no lo fue, en absoluto, porque tú como persona que cree en las vibras, el universo y su conspiración deberá entender que hay personas que te chupan las ganas hasta de despegar los ojos en la mañana: Yo soy experta en estar enamorada de esos “vampiros energéticos”, pitos descarriados que nunca, jamás, hubiera elegido tener en mi vida, pero que mis palabras desatinadas, precoces y abrumadoras no han podido mantener a raya de la manera elegante, como la Dr. Violetta R. Smith diría en Diablo Guardián: “Yo debería estar diciéndote que soy maravillosa, pero como creo que tú ya te diste cuenta de eso, digo estas cosas para confundirte. Para jugar contigo. Para que seas mi muñequito”, o quizá “Pero no soy ingenua, insisto, soy quien soy: La oveja negra, la plebeya ambiciosa, la puta de este hotel, la bruja de este cuento. Ni modo de esperar que me pongas de princesa, ¿ajá?”, pero de cualquier manera que lo diga, a este punto de mi vida, lo único que me gustaría es que alguno de mis héroes literarios escribiera: ¡Vete mucho a chingar a 20! Para así poder citarlo con total comodidad, sabiendo que dije algo que una genialidad de persona dijo antes. Espero que esto, al igual que a mí me pasa a veces con otros escritores, a ti, querido lector, también te pegue como una roca de 500 toneladas en esa cabeza tuya que muy pocas veces te he visto usar para pensar cosas inteligentes que no te dejen ver como el actor principal de esta comedia romántica de la cual acabo de realizar una espléndida sinopsis.
viernes, 4 de enero de 2013
Necesidades básicas: Ellos.
Disfruto de una sonrisa grande y una risa que corte el viento, fuerte, feroz.
Unas manos firmes y limpias, que den seguridad, pudor y ganas.
De unos labios grandes, de una voz que diga lo que piensa con determinación, respeto y orden, de una conversación acalorada, una discusión fundamentada; de la paz de una charla amena, de una llena de tonterías bien pensadas.
Disfruto del talento, la seguridad, la calidez.
Un hombre capaz de llenar su propio tiempo y espacio, sin vacíos, celos ni achaques.
De la seguridad, el auto-control, el auto-reconocimiento y la confianza en él mismo.
Disfruto del hombre risueño dueño de una canción favorita, una película, un poema, un libro, un color, una comida, una fragancia, un lugar.
Disfruto del hombre que no compite con su mujer: Qué complementa, participa, enseña y aprende, del hombre equitativo, respetuoso y altanero. Disfruto del hombre capaz de lanzar un sarcasmo, una lágrima.
Al hombre con desdén y determinación. Con superación, letras y cerebro.
Disfruto del hombre activo, rápido, bien vestido.
Del buen cuñado, del buen nuero, del nuevo amigo.
Disfruto del hombre curioso lleno de preguntas y de respuestas.
Amo al hombre que pregunta el ¿Por qué? y responde al ¿Cómo?
Disfruto del hombre lleno de sorpresas, al que puede caminar en la lluvia y al que igual toma café o cerveza; me gusta el hombre con clase, verborrea, manías, ascos, mitos y leyendas.
Prefiero al impertinente que al inseguro, al pedante que al débil.
Disfruto del hombre capaz de crear una revolución en mi sistema, en mis hormonas.
Al que te dirige por la calle, al que jamás discute por una tontería, al que ríe con cinismo, al que habla con los ojos: ¡Jamás a un hombre haciendo un berrinche, una escena, jamás a un hombre que grite, que me deje llorar!
Disfruto de los hombres totales, completos, ajenos al drama, al control de mi tiempo y mis compañías.
Disfruto a los hombres y he de decir que me encuentro perdida en esta sociedad que los ha dejado desarrollar ridículamente su lado femenino: ¡PERDIDA!
domingo, 30 de diciembre de 2012
Mío.
Me gusta buscarte entre el desorden de mis ideas y mis horas, perderme en los recuerdos vagos de tus manos entre las mías, viajar a través de esas ideas confusas que me genera tu existencia: Pensar que somos necesarios, infalibles, destinados.
Me gusta pensarte, saber que hay un momento en la historia donde hemos sido tú y yo nadando solos en el caudal de nuestro cariño; me gusta creer que me quieres, pensar en esa poética adrenalina que me provoca que me rompas el corazón: Me gusta pretender que a veces yo también te lo rompo y que también te duele soltarme.
Me gusta tenerte miedo y pudor, hablarte con los ojos, mojarme los labios buscándote una sonrisa, me gusta pretender que me molesta que me toques. Me gusta creer que respetaremos nuestro pacto. Creerme necesaria, oportuna, añorada.
Me gusta quererte por quien eres y no tener ni una sola razón más. Más me gusta que nadie lo entienda, solo tú. Me gusta cuando reconoces mis gestos, tus pretextos para tocarme me gustan también. Tu patanería, tu verborrea, tus ganas; todo me gusta.
Me gusta pensar en el futuro, en el ya pasará, me gusta hacerte enojar, dejarte con las ganas, sonreírte coquetamente, me gusta que pienses: ¡Hija de la chingada!
Me gusta que bufes de desesperación, impacientarte, amedrentarte, volverte casi loco y reírme después.
Me gusta la forma extraña que tienes que quererme. Saber que jamás seremos tú y yo, me gusta saber que no soy yo, que eres tú; me gusta cuando lo dices y como abres los ojos cuando me explicas las cosas. Me gusta el tono de tu voz cuando hablas conmigo, me gusta que me gustes, después de tantas cosas, de tanto tiempo. Me gusta escribirte. Cuando somos cínicos y nos contamos una travesura con dos miradas, cuando entendemos que, como dices tú, nadie, jamás va a entendernos, solo tú y yo que sabemos decir: Para eso me gustabas.
- Susana de la Torre.
jueves, 13 de diciembre de 2012
Y lo demás no rimaba.
Vivir con un nudo en el estómago; es que estar contigo es como intentar dejar de estar borracho: Uno por uno, un paso a la vez, un suspiro a la vez, una lágrima a la vez, una sonrisa a la vez: Un tú y yo que no dura todo el tiempo.
Hay tantas cosas que quisiera que salieran de mi boca cuando estás frente a mi, cosas buenas, no te vayas por el mal camino de las ideas; hay tanto que quisiera decirte, sentirte, tanto que quisiera vivir contigo.
A veces me despierto deseando que me necesites, y cuando me necesitas me siento tan débil, tan pequeña e insatisfactoria: Llevo siglos parada en el mismo lugar y la arena no deja de moverse y luego tú. Tú y tus sonrisas fáciles, tus ideas simples, sin penas ni tapujos, tú y tus ganas de ver y de sentir cosas que yo me cansé de hacer jirones dentro de mi. Tú y tus ganas de dormir y a mi que me escupe la cama, tú y tus ganas de correr y yo con los pies cansados de pelear con esta arena que no se cansa: Volvemos a la arena, al hoyo, a los pobres saltitos de mis pies por llegar ahí donde da mucho la luz. Y tú sabes que te amo y el pánico que me ocasiona. Y luego vienen mis ganas de correr y tus ojos llenándose de dudas, luego las manos lo resuelven todo, las palabras se quedan ahí, esperando el momento menos indicado, inoportunas como siempre; las mías más. Luego te digo que todo esta bien mientras me duelo de las entrañas pensando: No te vayas, no te vayas. Y esas ganas de sentirte en el lugar correcto te juro que me carcomen las yemas de los dedos, estas ganas de soltarte en la cara y que lo entiendas: Quiero estar contigo donde estés, como estés, cuando estés, ¿Estás ahí?
-Susana de la Torre.
lunes, 26 de noviembre de 2012
Cortas.
Y escribirte una historia que no sirva de nada mas que para hacer sangrar los dedos y llorar al corazón: ¡Qué derroche tan insano de talento y sentimiento!
- Susana de la Torre.
miércoles, 21 de noviembre de 2012
Vous.
Y entonces queda únicamente el suspiro, el pensamiento pedante que dice, como mediocre consuelo,'Yo estuve ahí primero'. Queda la mirada de altanería, la sonrisa falsa; un buenas tardes forzado, el típico y cansado 'estoy bien'.
Quedan las migajas de los recuerdos que poco a poco, de tanto repasarlos, se van convirtiendo en mentiras, de esas que nos contamos a las seis de la mañana para conciliar el sueño.
Es una lástima que no estés conmigo cuando la tetera suena anunciando que el agua está lista, cuando prendo un cigarro y a la mitad, lo tiro al piso, sabiendo que era tuya la otra parte del vicio. es una lástima que no estés aquí cuando pego flores de sueños por toda la pared o cuando no puedo alcanzar algo en la alacena. Siempre resulta triste ver derramarse el café por toda la estufa al momento de hervir y que no estés a mi lado diciéndome: Así sabe mejor, que queme, que duela.
Es cansado el triste sentimiento que me provoca verte caminar de su mano cuando coincidimos por ahí, oírte contarle el montón de historias que yo, tranquilamente, escuchaba apoyada de tu hombro derecho. Es algo que nos pasa a todos, tú sabes de lo que hablo, nos invade este egoísta sentimiento que pronuncia muy algo: ¡Yo estuve ahí antes que tú! (Tomé sus manos, bese sus labios) esas patanerías de adolescente, pajas mentales: Hoy te quiero a las tres de la tarde, mañana no, quizá me acuerde de ti y te pida que seamos amigos y después escriba esta verborrea que hable del miedo que me da saber que vuelves loca mi memoria, las ideas e ideales, tal vez vuelva un día y contradiga todas estas cosas y ría, pero hoy, al verla vivir la vida que rocé un día contigo, no me queda más que decir: ¿Quieres tomar un café? Esperando que mi sonrisa todavía logre engañarte.
- Susana de la Torre.
domingo, 21 de octubre de 2012
Hablando del puño.
me gusta pensar que dejé algo entre tus manos, que cuando nos soltamos una parte de mi se quedó en lo cálido que resultó alguna vez tu regazo; que las palabras, los pasos juntos, las noches que nos dimos y todas las que sin querer nos quitamos no fueron en vano. Me gusta creer, que a veces, cuando ondea la cortina azul de tu habitación tocándote levemente el rostro, piensas en mi, en mi sonrisa, en esa que según tú detenía el tráfico. En todas las sonrisas que me devolvías y me hacían quedarme un segundo más, un día más: Siempre.
Me gusta pensar que cada vez que me odias es porque quieres deshacerte de mi, que no puedes conmigo, con lo que dejé ahí, entre tus manos, tus piernas, tus brazos.
Me gusta odiarte y cerrar los labios, apretar los ojos, juntar las piernas y hacer nudo los pies para que no se escape de mi ni un segundo de los que te dedico.
Me gusta quedarme sin ti, dejarte sin mi. Me gusta creer en todo eso que dijiste alguna vez sobre lo insignificante que ibas a resultarme un día, me gusta la despilfarrada presunción con la que me demuestras a diario que ya eres feliz, sin mi.
Me gusta creer que no puedes conmigo para así no poder yo contigo, para seguir echándote la culpa de lo que me duele, de lo que no entiendo, de mi complejidad y mis dudas; tenías razón, somos un vínculo, un ancla, un pretexto, la unión de dos necesidades: Me gusta creer que dejé algo entre tus manos cuando nos soltamos. Una llama, ácido, un corazón latiendote ahí para siempre, un corazón al que le tuve que buscar repuesto, un repuesto que se muere por latir todos los días con él,(él que es todo lo que tu no eres y jamás va a sonreír como tú sonríes,él que no respira sin mi) Un corazón que va a latir para siempre, aunque duela; cada hora, cada segundo. Aunque una parte de mi lata entre tus manos y te manchen todos los días de todo esto que a veces escurro por ti.
- Susana de la Torre
jueves, 11 de octubre de 2012
Introducción: Una mujer que ya no conozco.
Suspiré, tomé sus manos entre las mías y le dije – Tú sabes, que después de tantas cosas y después de tanto tiempo es una tontería estar aquí otra vez, no sé qué esperas de mi pero yo, esta vez, no puedo esperar nada de ti, me acostumbre al montón de whiskys, a tus gritos a las tres de la mañana, a tus desplantes y a ese sarcasmo inhumano que cargas y no quiero vivir así.
Malena dejó de mirarme, en sus facciones toscas se reflejó su corazón quebrándose, yo no quería, ni esa noche ni todas las de atrás que viví con ella, romperle el corazón, echó su cuerpo hacia el respaldo y tomó su bolso de la silla continua, yo lo sabía, no iba a permitirme un segundo más de su dolor, me dio una última mirada de desprecio y sin decirme nada caminó hacia la entrada del café, iracunda y hermosa como siempre, haciendo sonar el tacón, acomodándose el cabello; dejándome ahí.
- Susana de la Torre.
viernes, 10 de agosto de 2012
Estaba pensando en ti y luego tú.
Tú sabes que digo la verdad cuando te juro que algún día;
que ahora es tiempo de volar sobre otras aguas, caminar otros caminos: Ésas cosas.
Sabes que no soy de esas personas que prolongan y duelen las despedidas,
con un 'Adiós, te veré después, por ahí', con eso siempre nos ha bastado.
Nunca nos ha servido de mucho llorarnos, extrañarnos, decirnos te quiero, siempre lo hemos sabido; entre las sábanas, las caricias, las pláticas interminables que
sostenemos con la mirada, ya sabes, todo éso que decimos a todos que no existe.
Tal vez extrañe la posibilidad de correr a donde estés cuando el mundo se esté cayendo en pedazos, y aún así siempre habrá una forma, o quizá extrañe la amplitud de tus sonrisas, o las muecas extrañas que haces cuando dices mi nombre, y aún así hay mil maneras; quizá piense en ti una o dos veces por semana y recuerde que no estás, que no respiramos más del mismo aire, que si llueve aquí no llueve allá y aún así dicen que la luna es la misma, la tuya y la mía; ya sabes, todo ésto que digo es solo una manera de decir te voy a extrañar, te quiero; adiós, te veré después, por ahí.
- Susana de la Torre.
domingo, 29 de julio de 2012
Éstos Días Tuyos.
Hay un momento, siempre hay un momento en el que los caminos de la mente convergen.
Mirarte y analizarte; pensar, decidir: Tú.
Ya sabes que te miento cuando te digo que todo está bien y sin embargo, la mayoría de mis noches, no quiero estar en otro lado que no sea a tu lado.
Y si tu sonrieras más, si el cuadrado de tu mente tuviera ganas de explorar, crecer, aprender, ¡sorpréndete por favor! - A veces tengo tantas ganas de gritarte: Tú de nuevo. La increíble capacidad tuya de hacerme sentir especial; después el tedio.
Y hoy, hoy que estoy aquí sin saber de que lado se inclina la balanza me dedicaré
solo a mirarme en tus ojos; intentando, deseando que las respuestas lleguen solas.
Que las ganas de correr se dispersen, que nuestras aguas se asienten. Hay pánico de quedarme y otro tanto, de vez en vez, de no encontrar nada más que el cotidiano: Ya lo sabía.
- Julio, 2012.
- Susana de la Torre.
lunes, 16 de julio de 2012
Espejos.
Ella, una y otra vez; otra vez, me está matando, ella que siempre regresa en medio del pánico, ella que siempre regresa a jalarme la cadena de los recuerdos como a perro mal portado,ella la de los vicios, la mal portada, la que escupe ácido que termina quemando la piel de un incauto. Ella y sus mil maneras de sangrarse las rodillas sin necesidad de caer ni un solo escalón, ella, dándome hace un mes la primera señal de su regreso, un sábado, a las cuatro de la mañana; la que regresa cuando la felicidad está a la vuelta de la esquina, la que reniega de si misma, la que no se quiere, pero quiere a muchos, ella, siempre es ella, la que vigila tus pasos y ríe de tus penas: Ella, la hija de la chingada que vive en mi cabeza solo para sembrarla de la inconformidad que le provoca la quietud del alma y de los pies, la que vive en el lodo del recuerdo, la mujer sociopata que se alimenta de corazones, de historias que se desenredan en la noche, la de sangre fría, la que usa el arte de seducción como un arma de dos filos, con la cual siempre se hiere.
- Susana de la Torre y Barúc Sánchez.
miércoles, 25 de enero de 2012
Tú sabes.
A veces me paso la noche entera preguntándome ¿Dónde quedaste?
¿Qué pasó en el camino?, me paso días enteros con la cabeza
hecha nudos, intentando encontrar el momento en el que tus sonrisas
dejaron de ser sinceras, el momento en el que dejaste de quererme;
a veces me quitas tanto el tiempo, las ganas, las lágrimas y entonces,
para salvarme de mis propias dudas, mi mente saca, como último recurso
de una discusión interminable, el recuerdo de la última mirada que me diste,
todo eso que dijiste aquella vez, tú sabes cual, entonces, para amedrentar
todo lo que te quiero y te extraño, vuelvo hipócritamente a odiarte, a no
perdonarte, a recordarme que tú no eres mas que algo que jamás debió pasar;
así, como lo dijiste tú, aquellas tantas veces, tú sabes cuales.
¿Qué pasó en el camino?, me paso días enteros con la cabeza
hecha nudos, intentando encontrar el momento en el que tus sonrisas
dejaron de ser sinceras, el momento en el que dejaste de quererme;
a veces me quitas tanto el tiempo, las ganas, las lágrimas y entonces,
para salvarme de mis propias dudas, mi mente saca, como último recurso
de una discusión interminable, el recuerdo de la última mirada que me diste,
todo eso que dijiste aquella vez, tú sabes cual, entonces, para amedrentar
todo lo que te quiero y te extraño, vuelvo hipócritamente a odiarte, a no
perdonarte, a recordarme que tú no eres mas que algo que jamás debió pasar;
así, como lo dijiste tú, aquellas tantas veces, tú sabes cuales.
lunes, 12 de diciembre de 2011
Inventario.
Te dije que íbamos a hundirnos en pantanos de ideas que no tendrían salida,
¿recuerdas cuando te advertí que las ideas, las nuestras, las malas y las buenas, caerían como pájaros muertos a nuestro alrededor una vez que nos soltáramos de las manos para siempre? ¡Nos reímos tan sínicamente, como si ese momento jamás fuera a llegar! - como si soltarnos fuera ilógico, innecesario, imprudente; estúpido. Llegó, como todo llega, como todo pasa; cuando nada dura. Cuando todo reventó y al final, cuando la luz volvió a ser luz y el día a brillar, así, impúdicamente, burlándose de nosotros, solo pudimos encontrar partes de los dos pegadas en la pared, como si cada palabra mal dicha hubiera reventado, por fin, nuestras vísceras imprudentes por naturaleza, como si cada mirada odiosamente lanzada nos hubiera hecho, al fin, entender que las cosas tenían que estallar. ¡Te lo dije! - Te escupí en la cara, -Te dije que íbamos a hundirnos!- Me miraste, como siempre, con esa duda saltándote de las pupilas, -¿Por qué me provocas así? - me gritaste mientras te aferrabas de mis manos una vez más, -¿No ves que no podemos soltarnos? - decías mientras te dolías del cuerpo, del ser, de ahí, de donde habías estallado, - mientras te tocabas lentamente el estómago - aquí - comenzaste de nuevo, - aquí se junta todo lo que siento por ti, aquí se junta la mente, el corazón, el cariño y el odio latente que me provocas.
Las plumas volaron, millones de ellas, como si cada palabra hubiera destrozado, una por una, sádicamente, a las aves que volaban encima de nosotros, cantándonos las verdades que jamás quisimos escuchar, - Te dije que los pájaros caerían muertos a nuestro alrededor- es tiempo - comenzé - es tiempo de que me sueltes, de que el vacío entre los dos se presente, de que busques aves que canten canciones de cuna, de que descanzes, de que me dejes dormir; es tiempo de que busques todo lo que no soy en unos ojos que no te recuerden nada a los míos.
Pegamos un salto, ¿Recuerdas? vimos desgarrarse los tapices de los muros que construimos juntos, esos que nos albergaron en nuestro tiempo; la tinta nos cubrió a chorros que brotaban del suelo, como si cada linea que escribimos juntos tuviera ganas de dejarnos claro que no se podía seguir con nuestro cuento; las ideas nos taladraron, a veces nos taladran aún, los pies tuvieron ganas de correr, la esperanza de que vinieras detrás una última vez se fue contigo, corrió tras de ti, esa noche en que los caminos, sin más, se bifurcaron, el día en el que la grieta de nuestros mundos se hizo enorme y no pudimos saltar juntos, pegamos un salto, ¿recuerdas?
¿Cómo son esos ojos? ¿Están contigo cuando no puedes ni hablar? ¿Cuando pareces feliz y te consumes por dentro? ¿Te notan esos ojos? ¿Ahora puedes dormir? ¿Cómo cantan las aves? ¿Cómo, explícame como, escribes sin tinta?
Pantanos, cantos, cuentos de terror, tapices que se caen y, de vez en vez, cuando vuelvo a mirarme en tus ojos todo vuelve a ser un palacio, lo sabes.
- De ayer en adelante.
Diciembre, 2011.
¿recuerdas cuando te advertí que las ideas, las nuestras, las malas y las buenas, caerían como pájaros muertos a nuestro alrededor una vez que nos soltáramos de las manos para siempre? ¡Nos reímos tan sínicamente, como si ese momento jamás fuera a llegar! - como si soltarnos fuera ilógico, innecesario, imprudente; estúpido. Llegó, como todo llega, como todo pasa; cuando nada dura. Cuando todo reventó y al final, cuando la luz volvió a ser luz y el día a brillar, así, impúdicamente, burlándose de nosotros, solo pudimos encontrar partes de los dos pegadas en la pared, como si cada palabra mal dicha hubiera reventado, por fin, nuestras vísceras imprudentes por naturaleza, como si cada mirada odiosamente lanzada nos hubiera hecho, al fin, entender que las cosas tenían que estallar. ¡Te lo dije! - Te escupí en la cara, -Te dije que íbamos a hundirnos!- Me miraste, como siempre, con esa duda saltándote de las pupilas, -¿Por qué me provocas así? - me gritaste mientras te aferrabas de mis manos una vez más, -¿No ves que no podemos soltarnos? - decías mientras te dolías del cuerpo, del ser, de ahí, de donde habías estallado, - mientras te tocabas lentamente el estómago - aquí - comenzaste de nuevo, - aquí se junta todo lo que siento por ti, aquí se junta la mente, el corazón, el cariño y el odio latente que me provocas.
Las plumas volaron, millones de ellas, como si cada palabra hubiera destrozado, una por una, sádicamente, a las aves que volaban encima de nosotros, cantándonos las verdades que jamás quisimos escuchar, - Te dije que los pájaros caerían muertos a nuestro alrededor- es tiempo - comenzé - es tiempo de que me sueltes, de que el vacío entre los dos se presente, de que busques aves que canten canciones de cuna, de que descanzes, de que me dejes dormir; es tiempo de que busques todo lo que no soy en unos ojos que no te recuerden nada a los míos.
Pegamos un salto, ¿Recuerdas? vimos desgarrarse los tapices de los muros que construimos juntos, esos que nos albergaron en nuestro tiempo; la tinta nos cubrió a chorros que brotaban del suelo, como si cada linea que escribimos juntos tuviera ganas de dejarnos claro que no se podía seguir con nuestro cuento; las ideas nos taladraron, a veces nos taladran aún, los pies tuvieron ganas de correr, la esperanza de que vinieras detrás una última vez se fue contigo, corrió tras de ti, esa noche en que los caminos, sin más, se bifurcaron, el día en el que la grieta de nuestros mundos se hizo enorme y no pudimos saltar juntos, pegamos un salto, ¿recuerdas?
¿Cómo son esos ojos? ¿Están contigo cuando no puedes ni hablar? ¿Cuando pareces feliz y te consumes por dentro? ¿Te notan esos ojos? ¿Ahora puedes dormir? ¿Cómo cantan las aves? ¿Cómo, explícame como, escribes sin tinta?
Pantanos, cantos, cuentos de terror, tapices que se caen y, de vez en vez, cuando vuelvo a mirarme en tus ojos todo vuelve a ser un palacio, lo sabes.
- De ayer en adelante.
Diciembre, 2011.
jueves, 20 de octubre de 2011
Fragmentos II.
Quise, muchas veces, pedirte que te quedaras y no te culpo, entiendo porque ya no estás, el cansancio, el astio y todo lo demás también; yo también estoy cansada de mi, de matarme cada noche, de las lágrimas que fluyen sin razón, de los colchones mullidos, de inventarme razones, mentirme y justificarme, estoy cansada de estas horas sin ti, sin él, sin ellos, sin todos ellos, de ver el agua correr, de no sentir el aire; de quedarme sin aire.
- Fragmento de: 'Autosabotaje'
Febrero, 2011.
- Fragmento de: 'Autosabotaje'
Febrero, 2011.
Fragmentos.
Hoy me hiciste entender.
Me hiciste dejar de creer.
Me hiciste entender que los que nos quieren de verdad están ahí para siempre,
que las personas pasajeras como tú son eso; personas que
estuvieron ahí un momento, las cuales, si se quedaran estarían, nada más,
llenando espacios que pueden ser ocupados por alguien que no
esté tan lleno de prejucios y tan vacio de ideas propias como tú,
comprendí que simplemente no puedo amar a alguien que no se
cuestiona el porque del azul del cielo, a alguien que escucha quien eres
de todos menos de ti, a alguien que un día jura que metería las manos al fuego
por mi y al otro día no dice nisiquiera: '¿Qué tal?'
- Fragmento de 'Verborrea'
Mayo, 2011.
Me hiciste dejar de creer.
Me hiciste entender que los que nos quieren de verdad están ahí para siempre,
que las personas pasajeras como tú son eso; personas que
estuvieron ahí un momento, las cuales, si se quedaran estarían, nada más,
llenando espacios que pueden ser ocupados por alguien que no
esté tan lleno de prejucios y tan vacio de ideas propias como tú,
comprendí que simplemente no puedo amar a alguien que no se
cuestiona el porque del azul del cielo, a alguien que escucha quien eres
de todos menos de ti, a alguien que un día jura que metería las manos al fuego
por mi y al otro día no dice nisiquiera: '¿Qué tal?'
- Fragmento de 'Verborrea'
Mayo, 2011.
domingo, 1 de mayo de 2011
Soy.
Mi amor es, como la mayoría de mis cosas, difícil.
Es complicado, absurdo, desquiciante; la mayoría del
tiempo, talvez, vivas queriendo huir, vas a suprimir
impulsos horrendos, a apretar los dientes; entiendo lo que
pasa en cada uno de tus músculos, quieres y no te vas:
Es la historia de mi vida.
- Estos Tiempos.
Mayo, 2011.
Es complicado, absurdo, desquiciante; la mayoría del
tiempo, talvez, vivas queriendo huir, vas a suprimir
impulsos horrendos, a apretar los dientes; entiendo lo que
pasa en cada uno de tus músculos, quieres y no te vas:
Es la historia de mi vida.
- Estos Tiempos.
Mayo, 2011.
jueves, 7 de abril de 2011
Retrospectiva.
Si no grito se me quedan las ideas atoradas.
Es en serio si te digo que me explota la cabeza de tanto pensarte, si pudiera ser de otra manera, de otra manera sería, pero no es así, la mayoría de las cosas pasan, así, porque los pájaros vuelan, porque sopla el aire, porque las hojas - cada otoño- abandonan los árboles; pasan porque sí, porque tienen que pasar: Caminar, cambiar, mejorar, dejar ir, decir adiós, terminar, cerrar el círculo. Me fuí porque no había otra manera, caminé porque soplaba el viento porque me pediste despacito que me quedara y decidí correr, porque la mayoría de las cosas son así; tienes que, deberías de, tuvimos que.
- De nada en particular.
Abril, 2011.
Es en serio si te digo que me explota la cabeza de tanto pensarte, si pudiera ser de otra manera, de otra manera sería, pero no es así, la mayoría de las cosas pasan, así, porque los pájaros vuelan, porque sopla el aire, porque las hojas - cada otoño- abandonan los árboles; pasan porque sí, porque tienen que pasar: Caminar, cambiar, mejorar, dejar ir, decir adiós, terminar, cerrar el círculo. Me fuí porque no había otra manera, caminé porque soplaba el viento porque me pediste despacito que me quedara y decidí correr, porque la mayoría de las cosas son así; tienes que, deberías de, tuvimos que.
- De nada en particular.
Abril, 2011.
martes, 5 de abril de 2011
Tercer Acto: El final.
Dejé de creer en la fuerza de las letras, preferí gritártelo,
escupírtelo, contártelo a viva voz; con las manos, las piernas y el cuerpo:
¡Ya no te quiero! - gritó mi garganta con la ayuda de mis víceras-
mis manos se levantaron al aire, rozaron tu naríz; tus ojos
se cerraron, lagrimearon, tus labios se apretaron, tus dientes rechinaron;
Si te lo hubiera dicho con letras, ¡Qué espectáculo hubiera dejado pasar!
- Hablando de esas noches.
Abril, 2011.
escupírtelo, contártelo a viva voz; con las manos, las piernas y el cuerpo:
¡Ya no te quiero! - gritó mi garganta con la ayuda de mis víceras-
mis manos se levantaron al aire, rozaron tu naríz; tus ojos
se cerraron, lagrimearon, tus labios se apretaron, tus dientes rechinaron;
Si te lo hubiera dicho con letras, ¡Qué espectáculo hubiera dejado pasar!
- Hablando de esas noches.
Abril, 2011.
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