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lunes, 12 de diciembre de 2011

Inventario.

Te dije que íbamos a hundirnos en pantanos de ideas que no tendrían salida,
¿recuerdas cuando te advertí que las ideas, las nuestras, las malas y las buenas, caerían como pájaros muertos a nuestro alrededor una vez que nos soltáramos de las manos para siempre? ¡Nos reímos tan sínicamente, como si ese momento jamás fuera a llegar! - como si soltarnos fuera ilógico, innecesario, imprudente; estúpido. Llegó, como todo llega, como todo pasa; cuando nada dura. Cuando todo reventó y al final, cuando la luz volvió a ser luz y el día a brillar, así, impúdicamente, burlándose de nosotros, solo pudimos encontrar partes de los dos pegadas en la pared, como si cada palabra mal dicha hubiera reventado, por fin, nuestras vísceras imprudentes por naturaleza, como si cada mirada odiosamente lanzada nos hubiera hecho, al fin, entender que las cosas tenían que estallar. ¡Te lo dije! - Te escupí en la cara, -Te dije que íbamos a hundirnos!- Me miraste, como siempre, con esa duda saltándote de las pupilas, -¿Por qué me provocas así? - me gritaste mientras te aferrabas de mis manos una vez más, -¿No ves que no podemos soltarnos? - decías mientras te dolías del cuerpo, del ser, de ahí, de donde habías estallado, - mientras te tocabas lentamente el estómago - aquí - comenzaste de nuevo, - aquí se junta todo lo que siento por ti, aquí se junta la mente, el corazón, el cariño y el odio latente que me provocas.

Las plumas volaron, millones de ellas, como si cada palabra hubiera destrozado, una por una, sádicamente, a las aves que volaban encima de nosotros, cantándonos las verdades que jamás quisimos escuchar, - Te dije que los pájaros caerían muertos a nuestro alrededor- es tiempo - comenzé - es tiempo de que me sueltes, de que el vacío entre los dos se presente, de que busques aves que canten canciones de cuna, de que descanzes, de que me dejes dormir; es tiempo de que busques todo lo que no soy en unos ojos que no te recuerden nada a los míos.

Pegamos un salto, ¿Recuerdas? vimos desgarrarse los tapices de los muros que construimos juntos, esos que nos albergaron en nuestro tiempo; la tinta nos cubrió a chorros que brotaban del suelo, como si cada linea que escribimos juntos tuviera ganas de dejarnos claro que no se podía seguir con nuestro cuento; las ideas nos taladraron, a veces nos taladran aún, los pies tuvieron ganas de correr, la esperanza de que vinieras detrás una última vez se fue contigo, corrió tras de ti, esa noche en que los caminos, sin más, se bifurcaron, el día en el que la grieta de nuestros mundos se hizo enorme y no pudimos saltar juntos, pegamos un salto, ¿recuerdas?

¿Cómo son esos ojos? ¿Están contigo cuando no puedes ni hablar? ¿Cuando pareces feliz y te consumes por dentro? ¿Te notan esos ojos? ¿Ahora puedes dormir? ¿Cómo cantan las aves? ¿Cómo, explícame como, escribes sin tinta?
Pantanos, cantos, cuentos de terror, tapices que se caen y, de vez en vez, cuando vuelvo a mirarme en tus ojos todo vuelve a ser un palacio, lo sabes.

- De ayer en adelante.
Diciembre, 2011.

jueves, 20 de octubre de 2011

Fragmentos II.

Quise, muchas veces, pedirte que te quedaras y no te culpo, entiendo porque ya no estás, el cansancio, el astio y todo lo demás también; yo también estoy cansada de mi, de matarme cada noche, de las lágrimas que fluyen sin razón, de los colchones mullidos, de inventarme razones, mentirme y justificarme, estoy cansada de estas horas sin ti, sin él, sin ellos, sin todos ellos, de ver el agua correr, de no sentir el aire; de quedarme sin aire.

- Fragmento de: 'Autosabotaje'
Febrero, 2011.

Fragmentos.

Hoy me hiciste entender.
Me hiciste dejar de creer.
Me hiciste entender que los que nos quieren de verdad están ahí para siempre,
que las personas pasajeras como tú son eso; personas que
estuvieron ahí un momento, las cuales, si se quedaran estarían, nada más,
llenando espacios que pueden ser ocupados por alguien que no
esté tan lleno de prejucios y tan vacio de ideas propias como tú,
comprendí que simplemente no puedo amar a alguien que no se
cuestiona el porque del azul del cielo, a alguien que escucha quien eres
de todos menos de ti, a alguien que un día jura que metería las manos al fuego
por mi y al otro día no dice nisiquiera: '¿Qué tal?'

- Fragmento de 'Verborrea'
Mayo, 2011.

domingo, 1 de mayo de 2011

Soy.

Mi amor es, como la mayoría de mis cosas, difícil.
Es complicado, absurdo, desquiciante; la mayoría del
tiempo, talvez, vivas queriendo huir, vas a suprimir
impulsos horrendos, a apretar los dientes; entiendo lo que
pasa en cada uno de tus músculos, quieres y no te vas:
Es la historia de mi vida.

- Estos Tiempos.
Mayo, 2011.

jueves, 7 de abril de 2011

Retrospectiva.

Si no grito se me quedan las ideas atoradas.
Es en serio si te digo que me explota la cabeza de tanto pensarte, si pudiera ser de otra manera, de otra manera sería, pero no es así, la mayoría de las cosas pasan, así, porque los pájaros vuelan, porque sopla el aire, porque las hojas - cada otoño- abandonan los árboles; pasan porque sí, porque tienen que pasar: Caminar, cambiar, mejorar, dejar ir, decir adiós, terminar, cerrar el círculo. Me fuí porque no había otra manera, caminé porque soplaba el viento porque me pediste despacito que me quedara y decidí correr, porque la mayoría de las cosas son así; tienes que, deberías de, tuvimos que.

- De nada en particular.
Abril, 2011.

martes, 5 de abril de 2011

Tercer Acto: El final.

Dejé de creer en la fuerza de las letras, preferí gritártelo,
escupírtelo, contártelo a viva voz; con las manos, las piernas y el cuerpo:
¡Ya no te quiero! - gritó mi garganta con la ayuda de mis víceras-
mis manos se levantaron al aire, rozaron tu naríz; tus ojos
se cerraron, lagrimearon, tus labios se apretaron, tus dientes rechinaron;
Si te lo hubiera dicho con letras, ¡Qué espectáculo hubiera dejado pasar!

- Hablando de esas noches.
Abril, 2011.