Te dije que íbamos a hundirnos en pantanos de ideas que no tendrían salida,
¿recuerdas cuando te advertí que las ideas, las nuestras, las malas y las buenas, caerían como pájaros muertos a nuestro alrededor una vez que nos soltáramos de las manos para siempre? ¡Nos reímos tan sínicamente, como si ese momento jamás fuera a llegar! - como si soltarnos fuera ilógico, innecesario, imprudente; estúpido. Llegó, como todo llega, como todo pasa; cuando nada dura. Cuando todo reventó y al final, cuando la luz volvió a ser luz y el día a brillar, así, impúdicamente, burlándose de nosotros, solo pudimos encontrar partes de los dos pegadas en la pared, como si cada palabra mal dicha hubiera reventado, por fin, nuestras vísceras imprudentes por naturaleza, como si cada mirada odiosamente lanzada nos hubiera hecho, al fin, entender que las cosas tenían que estallar. ¡Te lo dije! - Te escupí en la cara, -Te dije que íbamos a hundirnos!- Me miraste, como siempre, con esa duda saltándote de las pupilas, -¿Por qué me provocas así? - me gritaste mientras te aferrabas de mis manos una vez más, -¿No ves que no podemos soltarnos? - decías mientras te dolías del cuerpo, del ser, de ahí, de donde habías estallado, - mientras te tocabas lentamente el estómago - aquí - comenzaste de nuevo, - aquí se junta todo lo que siento por ti, aquí se junta la mente, el corazón, el cariño y el odio latente que me provocas.
Las plumas volaron, millones de ellas, como si cada palabra hubiera destrozado, una por una, sádicamente, a las aves que volaban encima de nosotros, cantándonos las verdades que jamás quisimos escuchar, - Te dije que los pájaros caerían muertos a nuestro alrededor- es tiempo - comenzé - es tiempo de que me sueltes, de que el vacío entre los dos se presente, de que busques aves que canten canciones de cuna, de que descanzes, de que me dejes dormir; es tiempo de que busques todo lo que no soy en unos ojos que no te recuerden nada a los míos.
Pegamos un salto, ¿Recuerdas? vimos desgarrarse los tapices de los muros que construimos juntos, esos que nos albergaron en nuestro tiempo; la tinta nos cubrió a chorros que brotaban del suelo, como si cada linea que escribimos juntos tuviera ganas de dejarnos claro que no se podía seguir con nuestro cuento; las ideas nos taladraron, a veces nos taladran aún, los pies tuvieron ganas de correr, la esperanza de que vinieras detrás una última vez se fue contigo, corrió tras de ti, esa noche en que los caminos, sin más, se bifurcaron, el día en el que la grieta de nuestros mundos se hizo enorme y no pudimos saltar juntos, pegamos un salto, ¿recuerdas?
¿Cómo son esos ojos? ¿Están contigo cuando no puedes ni hablar? ¿Cuando pareces feliz y te consumes por dentro? ¿Te notan esos ojos? ¿Ahora puedes dormir? ¿Cómo cantan las aves? ¿Cómo, explícame como, escribes sin tinta?
Pantanos, cantos, cuentos de terror, tapices que se caen y, de vez en vez, cuando vuelvo a mirarme en tus ojos todo vuelve a ser un palacio, lo sabes.
- De ayer en adelante.
Diciembre, 2011.