Seguidores
lunes, 3 de junio de 2013
2
Existen este puñado de cosas que te cambian la vida.
Cuando no tienes donde caerte muerto y entonces, en medio de la calle, encuentras el boleto ganador de la lotería.
Cuando encuentras a la persona de tus sueños en medio de la lluvia, mientras esperas paciente a que pase el último autobús.
Cuando después de haber leído tantos libros das con esa cita que cambiará tu percepción de las cosas para siempre:'Siempre fuiste un espejo terrible, una espantosa máquina de repeticiones, y lo que llamamos amarnos fue quizá que yo estaba de pie delante de vos.'
Encontrar una vocación: Ser médico, astronauta, bailarina, cineasta, escritor, contador, músico.
Pero existe una única situación en la vida, donde todo eso queda de lado, todas las cadenas de rompen; donde ese puñado de cosas no son nada sino fantasías, sinsentidos, cosas sin importancia. Y es que llega un momento en la vida, para unos antes, para otros después, en el que eres capaz de crear algo completamente tuyo, sin pedir permiso, sin depender de nadie. Un momento único en el que escuchas el latir de un corazón. Un corazón que creció en ti. Entonces prometes: Yo voy a hacer todo por ti, todo, toda mi vida, cada minuto, cada respiro: Siempre por ti, sea lo que sea, cueste lo que cueste.
No cuidar algo así, no ser feliz por algo así, anteponer nuestros placeres al enorme deleite de ver crecer algo tan propio, a morir por él: Todo esto resulta ser para mi el puñado de cosas más tontas que hay sobre la tierra: Este puñado de cosas que, si se hacen, cambian la vida de dos para siempre, nos dejan a un lado, nos hacen ser solamente espectadores de nuestra propia creación.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)