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jueves, 13 de diciembre de 2012

Y lo demás no rimaba.

Vivir con un nudo en el estómago; es que estar contigo es como intentar dejar de estar borracho: Uno por uno, un paso a la vez, un suspiro a la vez, una lágrima a la vez, una sonrisa a la vez: Un tú y yo que no dura todo el tiempo. Hay tantas cosas que quisiera que salieran de mi boca cuando estás frente a mi, cosas buenas, no te vayas por el mal camino de las ideas; hay tanto que quisiera decirte, sentirte, tanto que quisiera vivir contigo. A veces me despierto deseando que me necesites, y cuando me necesitas me siento tan débil, tan pequeña e insatisfactoria: Llevo siglos parada en el mismo lugar y la arena no deja de moverse y luego tú. Tú y tus sonrisas fáciles, tus ideas simples, sin penas ni tapujos, tú y tus ganas de ver y de sentir cosas que yo me cansé de hacer jirones dentro de mi. Tú y tus ganas de dormir y a mi que me escupe la cama, tú y tus ganas de correr y yo con los pies cansados de pelear con esta arena que no se cansa: Volvemos a la arena, al hoyo, a los pobres saltitos de mis pies por llegar ahí donde da mucho la luz. Y tú sabes que te amo y el pánico que me ocasiona. Y luego vienen mis ganas de correr y tus ojos llenándose de dudas, luego las manos lo resuelven todo, las palabras se quedan ahí, esperando el momento menos indicado, inoportunas como siempre; las mías más. Luego te digo que todo esta bien mientras me duelo de las entrañas pensando: No te vayas, no te vayas. Y esas ganas de sentirte en el lugar correcto te juro que me carcomen las yemas de los dedos, estas ganas de soltarte en la cara y que lo entiendas: Quiero estar contigo donde estés, como estés, cuando estés, ¿Estás ahí? -Susana de la Torre.

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